Desperdicio Alimentario/Entrevista

“El alimento se produce para ganar dinero, no para alimentar”

Esther Vivas (Sabadell, 1975) es periodista, profesora y activista social. Libra los tres frentes en el terreno agroecológico. Autora de libros como ‘Supermercados, no gracias’ y ‘Del campo al plato’ (Icaria Editorial), entre otros, asegura que desde la alimentación puede uno captar más facilmente los errores del sistema democrático actual.

Por: Sebastián Garavelli

Esther viva,Barcelona,Dea Stojadinovic,

Esther Viva,11/12/2012, Barcelona, Dea Stojadinovic.

La indignación que provoca saber que hay gente en el mundo que no puede comer parece insuperable. Pero todo empeora cuando uno se entera de que el alimento que se produce sí es suficiente. Y que si hay alguien que no come es por un error de producción, sino se distribución. Un error que se lleva 24.000 vidas al día.

¿Por qué hay gente que muere de hambre?

Nuestra sociedad está construida a base de ciertas creencias, mitos y verdades absolutas como que este es el mejor de los sistemas posibles, no hay otra salida a la crisis. En el campo de la alimentación esto se traduce en este es el mejor sistema agrícola-alimentario y así se va a acabar el hambre en el mundo, cuando en realidad se genera hambre, desigualdad, problemas climáticos y desaparición del campesinado.

¿Cuál es la causa?

El alimento dejó de ser un derecho para pasar a ser una mercancía en un negocio monopolizado.

Como la vivienda…

Claro. La lógica de rentabilidad económica explica porqué en la época de la abundancia hay personas que no pueden acceder a las necesidades básicas. Entonces hay casas sin gente y gente sin casas. Hay gente con hambre y comida que se tira.

Una lógica perversa.

No tienes dinero para pagar el producto porque se especula con éste. En el caso de la alimentación, como en los otros, es falta de decisión política y no tiene que ver con fenómenos meteorológicos o bélicos.

¿Cuánto se desperdicia? 

La Food and Agriculture Organization (FAO), el organismo de la ONU para la alimentación y agroindustria, dice que hoy se produce alimento para 12.000 millones de personas. Dado que somos 7.000 millones, hay comida de sobra. Pero, según la misma FAO, hay casi 900 millones de personas que pasan hambre.

Se le da alimento sólo al que puede pagarlo.

Sí, es que no hay democracia en el sistema agrícola ganadero. Se produce para el beneficio económico de unas pocas empresas. Se produce para ganar dinero, no para alimentar.

¿Sólo los políticos son responsables de esto?

Hay dos responsables. El principal son las empresas agroindustriales que monopolizan el sector, privatizan las semillas y las transforman en mercancía. Controlan el alimento y la distribución. El otro responsable es la clase política, sí, cómplice de estas empresas.

¿No se ha legislado para que el Estado se involucre en este problema?

¡En Europa se ha legislado para que haya hambre! La Política Agrícola Común (PAC) subvenciona  la agroindustria y los grandes terratenientes de la agricultura para que coloquen sus excedentes en países del sur a bajo coste. Eso es competencia desleal para los productores de esos países.

¿Por qué es necesario producir excedentes?

La agroindustria impone los criterios para el consumo. Hoy un producto lo consumimos si tiene un determinado tamaño, brillo o aspecto aunque el proceso para lograr esas cualidades sea contraproducente para la salud de los consumidores. Producen de más para asegurar esos criterios sin dejar de cumplir con la demanda. Y esta exigencia termina generando excedente. Va todo de la mano.

¿Se puede reestructurar el sistema agroalimentario?

Desde los espacios alternativos se llevan adelante practicas antagónicas a las que dominan el mercado. Se pide al Estado que genere políticas de soberanía alimentaria y que devuelva la capacidad de decidir a los campesinos a través de prácticas agroecológicas.

¿Cómo es esto?

Prácticas de proximidad, de compra directa al campesino que cuida de la tierra, con manejos ecológicos. Restablecer la relación campo-ciudad.

¿Es viable hacer esto?

Hoy en Catalunya hay más de un centenar de estas experiencias. Eso muestra que son prácticas viables.

¿Como cuál?

Cooperativas agroecológicas: propietarios de bares que se ponen de acuerdo y compran directamente a un campesino. O experiencias de huertos urbanos, redes de intercambio, mercados de segunda mano. Van contra corriente, pero es importante coordinarlas con los movimientos sociales. La clase política es conservadora, no va a producir el cambio.

¿Cómo se puede modificar la decisión política?

Si queremos comer bien y reciclar hay que ir más allá cuestionando el modelo y generando conciencia social. Que se asuma que hay que modificar el sistema agroindustrial.

¿Los bancos de alimentos no son una solución?

Para terminar con el hambre y el desperdicio de alimento se necesita ir mucho más allá del banco de alimentos. Frente al drama social actual, los bancos de alimentos son una tirita, una ayuda puntual. Pero no generan un cambio de estructura.

En esta sección:

Y eso a la industria agroalimentaria ya le está bien…

Sí. Lo que más les preocupa es la mala imagen del despilfarro. En eso sí hay una mayor conciencia social y los supermercados reaccionan para no perjudicar su imagen. Así evitan hacer las reformas de fondo que el sistema necesita para terminar con el desperdicio. Es aquí a donde tenemos que ir desde los movimientos sociales.

Parece todo muy evidente.

Lo es, pero se esconde todo detrás de aquellos mitos que te nombré. Mitos y verdades absolutas que sirven para que se antepongan intereses particulares sobre los colectivos.

Esther Vivas es especialista en temas agroalimentarios, se desarrolla profesionalmente como miembro del Centro de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad Pompeu Fabra. También colabora en medios de comunicación (Publico.es y Cadena Ser) y ha escrito varios títulos sobre la temática.
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2 pensamientos en ““El alimento se produce para ganar dinero, no para alimentar”

  1. Pingback: El desperdicio, la manzana de la discordia | EL MUNDET

  2. Y a veces leyendo, parece que hasta tengais razon… (en realidad la teneis, pero con grandes matices)
    No es tan sencillo como lo quieres exponer, la gente (la que puede comprar el alimento) tiene lo que desea, basura a bajo precio. No es tan dificil darse cuenta de lo que ocurre, pero no se desea cambiar. Yo personalmente he visto cerrar cooperativas alimentarias, sin animo de lucro, por falta de colaboracion. Todo el mundo es activista, hasta que solicitas que se doble la bisagra. Es una pena pero el 99% de los activistas, ya sea en tema alimentario o cualquier otro, son tambien bastantes bagos. (sin ofender)

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